Ahora que estamos en plena temporada de tomate -al menos en el “huertico” de mi suegra- hay que aprovechar bien este delicioso fruto que, aunque disponible todo el año, ahora está en su punto óptimo de consumo. Y aprovechar bien quiere decir que es el momento de suculentas ensaladas, refrescantes sopas y gazpachos, ricos salteados, deliciosos guisos con salsa -o mermelada- de tomate o de preparar una buena carga de conservas para el largo invierno que no tardará en llegar.

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Así que, recordando las muchas recetas en las que el tomate es protagonista, me ha venido a la mente esta sencilla preparación que me recuerda a mi infancia y en la que siempre era motivo de alegría y disfrute. Sin más preámbulos, vamos con los ingredientes que necesitamos para elaborarla;

  • Media docena de Tomates de temporada, bien maduros y hermosos.
  • Medio kilo de Carne Picada.
  • Media docena de Longanizas blancas -o salchichas frescas-.
  • Dos Huevos frescos.
  • Dos Escalonias -o Chalotas-.
  • Un par de Dientes de Ajo.
  • Unas ramitas de Perejil y Orégano.
  • Media docena de rebanadas de Pan seco -mejor del día anterior-.
  • Aceite de Oliva Virgen extra.
  • Una pizca de Pan Rallado grueso -Chapelure-.
  • Media docena de láminas de queso Parmesano -u otro queso de pasta seca de vuestro gusto-.
  • Sal y Pimienta al gusto.

Para comenzar, lavamos bien y cortamos la parte superior de los tomates -las tapas o sombreritos- que guardaremos para utilizar más adelante. Con la ayuda de una cuchara, vaciamos el interior de los tomates, guardando también la carne ya que también la utilizaremos en la receta. Salamos el interior de los tomates y los dejamos escurrir bien boca abajo. Mientras tanto mezclamos -a mano- en un bol amplio la carne picada, la carne de las longanizas, los dos huevos, los ajos y chalotas picados finamente, las rebanadas de pan desmenuzadas y el perejil y orégano. Añadimos a la mezcla parte de la carne de tomate que habíamos reservado -un poco menos de la mitad-, salpimentamos el conjunto y volvemos a mezclar todos los ingredientes.  Para acabar con los preámbulos, precalentamos el horno a unos 160ºC.

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Rellenamos los tomates con la mezcla y los vamos colocando en una fuente de horno engrasada con un poco de aceite de oliva. Para evitar que se revienten mientras están en el horno -puede pasar- es conveniente elegir una fuente en la que los tomates quepan justo de modo que se presionen -suavemente- unos con otros. Colocamos sobre cada tomate relleno un lámina de Parmesano, espolvoreamos un poco de pan rallado grueso y acabamos con hilo de aceite de oliva.

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Introducimos los tomates en el horno precalentado y los dejamos hacerse durante unos 45 minutos. Pasado este tiempo, colocamos sobre cada tomate una de las “tapas” que habíamos reservado y volvemos a hornear durante una media hora, dejando todo el líquido que hayan soltado a fin de que terminen de cocerse en su propio caldo. Mientras tanto podemos preparar -opcionalmente- un arroz blanco perfumado con un diente de ajo y una hoja de laurel que puede ser el acompañamiento ideal para convertir este plato en un plato único y completo.

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Servimos bien caliente y listo! Un suculento plato de temporada, rápido, sencillo, completo y que gusta a todo el mundo. Bon appétit!