Esta receta, que pudiera parecer un plato un tanto sofisticado -y, en el fondo, puede serlo-  es en realidad una rápida preparación de resultado espectacular, ya sea como canapé o entrada para una comida más formal o bien como un plato rápido, distinto y festivo. Vaya por delante que el modo de elaboración de los Blinis y la Crema Agria es una adaptación sencilla y rápida de recetas más complejas y que, por otra parte, del mismo modo que compramos el Salmón, podemos adquirirlos en tiendas especializadas, pero ¿dónde queda entonces la diversión y la satisfacción del “hágalo usted mismo”?. Así que sin más preámbulos vamos con los ingredientes que necesitaremos para esta elaboración.

Para los Blinis:

  • Un Yogur tipo búlgaro -o griego-.
  • Un Huevo.
  • Una medida de yogur de Harina.
  • Una bolsita de Levadura Royal
  • Una pizca de Sal

Para la Crema Agria:

  • Un Yogur tipo búlgaro -o griego-.
  • Una cucharadita de Mostaza fuerte –tipo Dijon-.
  • Una cucharadita de Zumo de Limón.
  • Una cucharada de Vodka -seco o con aroma de hierbas-.
  • Una cucharada de Eneldo picado -las hierbas picadas y congeladas son una excelente alternativa cuando no podemos disponer de la especia en fresco-.
  • Una cucharada de Cebollino picado.
  • Sal y Pimienta al gusto.

Para el Salmón:

  • Obviamente un par de buenas lonchas de Salmón Ahumado de buena calidad por comensal -por experiencia tanto el de Ahumados Dominguez como el de Pescaderías Coruñesas son excelentes-.
  • Un par de cucharadas de Alcaparras.
  • Un par de Chalotas o Escalonias.
  • Un Huevo.
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Puede parecer que la lista es un tanto extensa pero, en lo referido a las hierbas, especias y acompañamientos, cada uno puede disponer según sus gustos -el Eneldo es siempre imprescindible-. Dicho esto vamos con las dos preparaciones que precisan reposar antes de ser utilizadas; en primer lugar los Blinis. Tomamos todos los ingredientes enumerados y los mezclamos en un bol hasta obtener una masa fina y homogénea. Tapamos el bol y lo dejamos reposar en el frigorífico durante, al menos, una hora. Pasemos a la Crema Agria; mezclamos bien todos los ingredientes, a excepción del cebollino, y dejamos reposar la mezcla, también en el frigorífico hasta la hora de servir, momento en el que incorporaremos el cebollino.

Mientras la masa de los Blinis reposa podemos ir picando en brunoise -en trocitos finos, de unos 2 milímetros- tanto las alcaparrras, como las chalotas y el huevo que previamente habremos cocido hasta que la yema esté justo cuajada -unos 8 minutos una vez el agua comience a hervir-. Reservamos todo hasta la hora de servir. Este puede ser también el momento ideal para sacar el Salmón del frigorífico, abrir el envase y dejar que las grasas y aromas se estabilicen a temperatura ambiente.

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Transcurrido el tiempo de reposo, tomamos una sartén de fondo grueso, la engrasamos muy ligeramente con un pellizco de mantequilla y dejamos que tome una temperatura media -sobre 5 ó 6 en una escala de 10-. Una vez la alcance, depositamos unas cucharadas de la masa de los Blinis para que se vayan haciendo suavemente -siempre dejando espacio entre ellos-. En cuanto veamos que comienzan a aparecer unos orificios en la pasta -unos ojos- damos la vuelta y terminamos de hacerlos unos minutos más. Continuamos con el resto de la masa y vamos reservando los Blinis ya hechos envolviéndolos en papel de aluminio. Si deseamos podemos volver a calentarlos antes de servir introduciéndolos envueltos en el mismo papel de aluminio al horno durante unos minutos.

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En este punto la receta está finalizada. Solo falta emplatar -si queremos presentarlo como canapés de entrada- o disponer todos los elementos sobre la mesa para que cada quien los combine a su gusto. En el primero de los casos montaremos media loncha -o un cuarto, en función del tamaño de la misma- sobe un Blini, que puede ser engrasado con un poco de mantequilla. Sobre ésta colocaremos una cucharada de crema agria fría y sobre ella añadiremos las alcaparras, el huevo duro y las chalotas picadas.

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Y esto es todo. Quienes hayan leído toda la receta habrán comprobado que, a pesar de su extensión, su elaboración resulta extremadamente sencilla y, puedo asegurar, que también deliciosa. Para finalizar podemos acompañar la receta con unos vasitos de vodka seco bien frío -para los más osados- o con un buen vino blanco, ligeramente cítrico y mineral -para contrastar la grasa- y bien frío -un Valdesil Godello sobre lías 2011, por ejemplo me parece una excelente elección-. Bon appétit!