Puede que resulte un tanto temprano para este postre que, quizá, asociamos más con el invierno por aquello de su intensidad pero, lo cierto, es que la Madre Naturaleza nos ha vuelto a sorprender y hace ya unos días que las primeras peras de otoño han comenzado a asomarse en el “huertico” de mi suegra. Es también cierto que son las peras de carne firme de invierno -tipo Conferencia, Kaiser o Bartletto- posiblemente las más indicadas para elaborar este postre, pero debo reconocerlo, no me he podido resistir a preparar una pequeña cazuela con estas primeras peras blanquillas y degustarlas frías y aromatizadas, a modo de estupendo postre veraniego, ha sido todo un placer.