Es decir, vamos a preparar unos suculentos y gelatinosos morros de ternera que, una vez preelaborados, podremos optar por presentar como un delicado y crujiente plato o entrada o bien convertirlos en un verdadero «plat de résistence» -o plato fuerte- tal vez más adecuado a momentos no tan calurosos del año -o tal vez no-.