Una combinación sencilla de preparar ahora que hay calabacines frescos y tiempo para un aperitivo -o una entrada ligera pero sabrosa- en torno a la que disfrutar de una buena compañía, un buen vino y un buen momento de relax. La elaboración es muy sencilla e incluso se puede tener preparada con antelación a falta de hornear antes de servir. Para una docena de milhojas necesitaremos;

  • Un Calabacín fresco de tamaño mediano.
  • Un Huevo.
  • Una docena de lonchas de Jamón de bodega -se puede utilizar un jamón ibérico pero hay que tener en cuenta que el sabor de este último puede resultar algo fuerte al hornearlo-.
  • Una docena de lonchas de Queso tipo Havarti -que, al igual que en el caso del jamón se puede cambiar por otro de sabor más intenso, tipo Comté por ejemplo, en función de los gustos particulares de cada cual-.
  • Una docena de rodajas de Pan Tostado -es opcional, ya que los milhojas se pueden servir como tapa o pincho o bien emplatados, en cuyo caso sobra el pan-.
  • Aceite de Oliva -AOVE- y Sal.

La preparación es bien sencilla; lavamos y cortamos el calabacín en lonchas uniformes de unos 4 ó 5 milímetros y las salamos suavemente. Batimos el huevo, pasamos por él las lonchas de calabacín y las freímos a fuego medio durante un par de minutos por cada lado. Las reservamos sobre un papel absorbente.

Colocamos una lámina de papel sulfurizado sobre la rejilla del horno y, sobre ella, una loncha de calabacín frito. Sobre ésta ponemos media loncha de queso y media de jamón. Repetimos la operación con las otras  lonchas de calabacín, queso y jamón. Si nos apetece un milhojas algo más consistente, podemos colocar una tercera capa pero, personalmente, opino que con dos es más que suficiente para este aperitivo/entrada.

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En este punto la preparación está lista a falta de hornear y servir. Para ello calentaremos el horno a unos 180ºC y dejaremos que se terminen de hacer durante unos 15 minutos, hasta que el queso esté fundido y el jamón tenga un aspecto crujiente.

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Podemos servir los milhojas acompañados de unas hojas de berros -o canónigos- suavemente aliñadas y de un buen y fresco vino rosado. Eso es todo, que ustedes lo disfruten y… bon appétit!

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