En palabras de Rick Stein, este es “uno de los cinco mejores platos de la cocina del Mediterráneo”. Y, desde luego, no seré yo quien ose desdecir al experimentado y simpático chef de Padstow. También advierte que hace falta acostumbrarse al peculiar sabor -y, sobre todo, a su textura añado- de los erizos de mar. Para finalizar, y antes de entrar en la cocina, termina dejándonos caer un “afortunadamente, hace más de treinta años que me acostumbré a ellos”. En mi caso, también hace bastantes años que degusté, por primera vez, estas pequeñas joyas de mar -simplemente horneados con cava-. Desde entonces, siempre que he tenido la oportunidad, no he dejado de regalarme con su delicado sabor, con su profundo aroma y su peculiar textura sutilmente granulada.