O, más exactamente, Lasaña de espinacas con panceta, piñones y crema de queso de cabra. Para su elaboración partiremos, una vez más, de un producto de temporada -las espinacas, aunque congeladas también resultan fantásticas- y entorno a él organizaremos un delicioso, sabroso y nutritivo plato único, aromatizado con un suave aroma de queso de cabra. Respecto a este último ingrediente hay que hacer una puntualización: en esta receta ni el aroma ni el sabor resultan agresivos, pero para aquellos que no gustan de las particularidades de este queso, siempre existe la alternativa de utilizar otro de sabor más neutro -un Mascarpone, un queso fresco o incluso un requesón pueden resultar aptos para la preparación-. Otra ventaja de este plato es que puede ser preparado con antelación y, simplemente, lo hornearemos antes de servirlo. Dicho esto, vamos con la lista de ingredientes;

  • Unos 500 gramos de placas de Lasañalas ideales son aquellas que no necesitan preparación previa, tipo Barilla, y que se pueden encontrar fácilmente-.
  • Un kilo y medio de Espinacas frescas -o un kilo si son congeladas-.
  • Dos rulos de Queso de Cabra de unos 200 gramos cada uno -tipo President, Chavroux o similar-.
  • 150 gramos de Panceta Ahumada cortada muy fina.
  • 75 gramos de Mantequilla.
  • 75 gramos de Harina.
  • 75 centilitros de Leche.
  • 20 centilitros de Nata Líquida.
  • Unos 100 gramos de queso Parmesano -Parmigiano- rallado.
  • Unos 100 gramos de Piñones -se pueden encontrar fácilmente junto a los complementos de repostería-.
  • Aceite de Oliva Virgen Extra.
  • Un poco de Nuez Moscada.
  • Sal y Pimienta al gusto.

En primer lugar cocemos la espinacas en abundante agua salada durante unos 15 minutos -10 si son congeladas-, las escurrimos y troceamos para poder manipularlas con mayor comodidad. Al mismo tiempo, precalentamos el horno a 180ºC y doramos la panceta sobre la rejilla hasta que quede bien crujiente por sus dos caras -es conveniente poner una fuente bajo la rejilla para recoger la grasa-. Reservamos la panceta envuelta en papel absorbente. Por último, salteamos los piñones en una sartén en seco -sin aceite- a fuego medio cuidando de que se tuesten ligeramente.

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Preparamos una besamel rápida, es decir, calentamos la leche y, aparte, batimos en un bol la harina junto con la mantequilla derretida hasta obtener una mezcla homogénea. Cuando la leche empiece a hervir añadimos lentamente la mezcla y dejamos hervir suavemente removiendo durante unos 10 minutos. Si es necesario, rectificamos la textura añadiendo algo más de leche o dejándola evaporar, salpimentamos y añadimos la nuez moscada al gusto. La besamel está lista. Mientras, quitamos la corteza y las puntas a los “rulos” de queso y lo troceamos. Incorporamos la nata y el queso partido a la besamel y batimos enérgicamente hasta obtener una masa homogénea. La textura final ha de ser muy cremosa, no sólida.

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Montemos la lasaña. Engrasamos una fuente de horno con un poco de aceite y colocamos una base de placas de pasta cubriendo el fondo y los laterales -si es necesario, cortar las placas para cubrir perfectamente la fuente-. Colocamos sobre las placas del fondo una capa fina de espinacas, unos piñones, unas láminas de panceta, cubrimos con una capa ligera de la besamel al queso y espolvoreamos un poco de queso Parmesano. Volvemos a colocar otra capa de pasta y repetimos la operación hasta acabar con los ingredientes -deben salir unas tres capas de pasta y otras tantas de relleno en función del tamaño de la fuente-. Para acabar cubrimos todo con la besamel y el Parmesano restantes.

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Una media hora antes de servir, introducimos la preparación en el horno precalentado a 180ºC. La capa externa de la besamel ha de quedar perfectamente dorada y crujiente. Serviremos bien caliente, con los laterales de la lasaña bien crujientes y el interior cremoso y aromático. Para resaltar mejor estos aromas y sabores nada como un excelente, frutal y refrescante Quinta Apolonia Belondrade 2011 y una buena compañía. Bon Appétit!

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