Como decía el poeta, todo pasa y todo queda -pero lo nuestro es pasar / 
pasar haciendo caminos / 
caminos sobre el mar-. Los días y las noches, los sabores, olores y colores. Las conversaciones, las risas, los sonidos y los silencios. Todo ha pasado y ha quedado grabado en nuestras memorias. Memorias compartidas de unos estupendos días de celebración, descanso y descubrimiento.

Y, de repente, la realidad y la rutina. Tal vez el contrapunto perfecto para convertir unos maravillosos días en inolvidables. Ahora comienza el tiempo del reajuste horario, laboral y de los ratos de ocio. Y con ellos, el tiempo de retomar este espacio abandonado -o relajado– durante, tal vez, demasiado tiempo.

Así que, poco a poco –golpe a golpe / beso a beso-, intentaré retomar la actividad normal de este blog, descubrir vuestros últimas publicaciones y retomar las mías. Con la calma que exigen las propias aficiones y el respeto pleno hacia las de los demás. Tiempo habrá de repasar y comentar los felices hallazgos que hemos tenido la fortuna de degustar. Sean, pues, todos ustedes bien hallados! Y que así sea.

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