Una rápida y sencilla receta para preparar lo que bien puede ser bien una excelente merienda-cena, bien parte de una divertida entrada para ir abriendo el apetito antes de la comida. La particularidad de esta receta radica en su -digamos- perfecta combinación de sabores y texturas. De una parte unos daditos de pollo magníficamente aromatizados con estragón -todo un clásico- y, en esta ocasión, complementado con la suave, refrescante y aromática dulzura de los albaricoques secos. Además, el contraste entre la textura abizcochada del cake y la melosa y jugosa suavidad de los albaricoques y la carnosidad del pollo salteado completan el universo sensorial de esta deliciosa simpleza.