Vamos hoy con otro de sus platos que he dado en agrupar bajo el título de Clásicos básicos y que en resumen vienen a ser mi humilde aportación de cara a -intentar- ayudar frente una de las preguntas más frecuentes entre quienes nos enfrentamos a diario a las tareas de la cocina; ¿qué preparó hoy que tengo pocas ganas de trabajar y/o poco tiempo para hacerlo?. ¿Alguien no se ha visto en esta situación?
Todos adoramos la cocina -por eso estamos aquí- pero hay que reconocer que la “cocina diaria” puede resultar incómoda -principalmente si hemos de combinarla con nuestras respectivas actividades profesionales-, monótona y, a menudo, poco imaginativa. Afortunadamente hay multitud de libros especializados en cocina “de a diario” que nos ayudan -y mucho- a no caer en el pozo del “siempre lo mismo”. Personalmente hace ya unos años que manejo unas listas de recetas rápidas, sencillas, sabrosas, nutritivas y, por supuesto, de nuestro gusto y acordes a la temporada. Creo que este recetario básico -también base y origen de mi cocina- es tan fundamental y tan importante, al menos, como la pirotecnia de platos para ocasiones especiales. Queda dicho.

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