Vamos con otra receta esencialmente vegetal, rápida, fácil de preparar y del gusto de todo el mundo. Hace unos días compré unas fantásticas endivias que tenía la intención de preparar bien sencillamente cocidas y después horneadas con un poco de aceite de oliva y Parmesano –otra receta básica y súper sencilla– o bien al modo que más nos gustan; envueltas en jamón cocido y cubiertas con una ligera salsa Besamel –tal y como explicamos en la entrada Endivias gratinadas al Roquefort-. Una decisión a tomar en función del tiempo disponible para su elaboración.

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Pero, casualidades del destino –o tal vez mi curiosidad-, ojeando la fantástica web de Gastronomía y Cíasi no la conocéis no sabéis lo que os estáis perdiendo– me encontrara con esta receta que os anoto a continuación y que fue como un flechazo. Me encantan las endivias, me encanta el Roquefort y el jamón, me encantan las nueces y me encantan, sobre todo, las recetas sencillas y sabrosas. Y si , además, no me hacen pasar demasiado tiempo en la cocina –al menos entre semana-, bienvenidas sean.

Y, la verdad es que no hay mucho más que contar. Preparamos la receta con un par de ligeros cambios –creo que adaptar las recetas al gusto de cada uno es fundamental en la cocina– y la disfrutamos hasta el punto de anotarla –y compartirla– para futuras ocasiones. Espero que si os animáis a probarla quedéis tan satisfechos como nosotros. Vamos con la breve lista de ingredientes que vamos a utilizar:

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  • Cuatro Endiviaso endibias que lo mismo da– hermosas y frescas.
  • Unos 100 mililitros de Caldo de Ave.
  • Media docena de Nueces de temporada –al gusto-.
  • Ocho lonchas de buen Jamón Ibérico -una por cada media endivia-.
  • Unos 80 gramos de queso Roquefort desmenuzado con la mano –que podéis sustituir, si lo preferís, por un queso curado y laminado finamente-.
  • Un poco de Aceite de Oliva Virgen Extra.
  • Sal y Pimienta al gusto.
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Vamos con la receta. Retiramos las hojas exteriores de las endivias, cortamos el extremo duro –con cuidado de no desarmar la verdura-, lavamos en agua fría, secamos y cortamos cada pieza en dos longitudinalmente. Tomamos una sartén o cazuela amplia, pintamos su fondo con aceite de oliva y calentamos.

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Cuando el aceite esté bien caliente comenzamos a marcar brevemente las endivias por todas sus caras –es suficiente con que tomen un poco de color-. Una vez doradas incorporamos el caldo, salpimentamos suavemente –el jamón y el queso aportarán más sal– y dejamos cocer tapado a fuego bajo durante unos 10 ó 15 minutos –según os gusten más crujientes o tiernas–  dando la vuelta de vez en cuando para que se hagan uniformemente.

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Finalmente, y ya con el fuego al mínimo, añadimos las nueces troceadas, cubrimos las endivias con su correspondiente loncha de jamón, dejamos que el caldo reduzca y el aroma del jamón se transfiera a las endivias mientras que se adhiere como una segunda piel. Retiramos del calor y dejamos reposar un par de minutos.

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Listo para emplatar. Pintamos el fondo de los platos con una cucharadita del caldo reducido, emplatamos un par de endivias con sus lonchas de jamón, añadimos unas nueces por encima, espolvoreamos unos trocitos de Roquefort y, para terminar, decoramos con un finísimo hilo de un buen aceite de oliva.

El resultado podéis imaginároslo; levemente amargo y mineral por la endivia, crocante e intenso de las nueces, meloso y profundamente aromático del jamón y cremoso y levemente punzante del Roquefort. Toda una delicia que estoy seguro que todos ustedes disfrutarán como nosotros hemos hecho. Y esto es todo, ya solo me resta despedirme, no sin antes desearles como de costumbre… bon  appétit!

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