O lo que es lo mismo, pastas mariposas al gusto de la Zarina. Pero antes de comenzar con su elaboración permítanme reseñar un par de cuestiones. En primer lugar, es ésta una de las primeras recetas que tuve el gusto de conocer a través de internet -allá, en un lejano 1997- gracias mi amigo Massimo con quien tuve el gusto de compartir mesa y pantalla -virtual- en el antiguo newsgroup llamado es.charla.gastronomía -que desconozco si sigue existiendo-. Desde entonces, he preparado esta receta en múltiples ocasiones y debo reconocer que siempre ha resultado del gusto de los comensales. Grazie mille Massimo!. En segundo lugar también me gustaría aclarar que no me gustan particularmente las pastas -ni tampoco los arroces- con nata añadida. Creo que la cremosidad, como cualidad, debe emanar de los ingredientes básicos, no de los añadidos.
