Ya falta poco para que comience la temporada de las borrajas, la reina de las verduras. Si bien he de reconocer que esta reina lleva un regalo oculto;  limpiar bien esta verdura es un auténtico desafío que procuro delegar en manos más diestras. Por otra parte, por mucho que se empeñe el refranero ninguneándolas con el despectivo “agua de borrajas” -bebida, por otra parte y como casi todos los caldos de verduras resulta altamente diurética y vitamínica- para mí resultan un verdadero deleite.  Los afortunados comensales del “huertico” de mi suegra, aún disponemos de algunas matas de la temporada pasada que siguen estando simplemente deliciosas. Así que por ello, y por que acabamos de disfrutar de un abundante y reconfortante plato de borrajas, voy a anotaros una de las más simples y, a mi entender, deslumbrante combinación de esta sin par verdura.

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Para preparar esta sencilla, reconfortante y sana receta necesitaremos;

  • 1 kilo de Borrajas fresca. Si como en mi caso esto de limpiarlas no va con vosotros, se pueden comprar ya limpias, pero aseguraos de que estén bien limpias y crujientes -y de llevar algún eurillo más-.
  • Un Huevo fresco por comensal -han de ser muy-muy frescos y si son de corral, mejor que mejor-.
  • Un chorretón generoso de Aceite de Oliva Virgen -AOVE-.
  • Sal, Pimienta y Azúcar al gusto

Vamos con la verdura. Limpiamos las borrajas delicadamente con una puntilla a fin de quitar la capa pilosa externa -hay quién recomienda utilizar para este fin un estropajo fino, pero la verdad, no limpia tan bien, ni cuida tanto la verdura-. Mientras tanto, ponemos a hervir en una cazuela amplia el agua suficiente como para cubrirlas -y un par de dedos más- previamente salado y azucarado. La proporción de sal azúcar puede ser de tres partes de sal por una de azúcar, aunque depende de los gustos de cada uno. Una vez limpias, introduciremos las borrajas en el agua hirviente y tras darles un par de vueltas, las dejamos hervir destapadas unos 20 ó 25 minutos hasta que estén al punto deseado -crocantes, al dente, hechas, etc.-.

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Mientras tanto, en otra cazuela llevamos a ebullición el agua -también salada, ya que esto facilitará la labor de pelado- en la que coceremos los huevos. Esperamos a que a la cocción de la verdura le falte unos 8 ó 10 minutos y depositamos, con la ayuda de una cuchara, muy suavemente los huevos en el agua hirviente. Los cocemos durante 5 minutos exactos para, a continuación, sumergirlos en agua fría -o en un bol con agua y hielo- a fin de cortar rápidamente la cocción. Una vez hecho esto los pelamos y los reservamos.

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Para acabar, emplatamos la ración correspondiente de borrajas bien escurridas, sobre ella colocamos el huevo mollet –dejaremos que cada cual rompa el suyo, ya que es parte de la diversión-, lo salpimentamos y decoramos el conjunto con un ligero hilo de aceite de oliva virgen. El contraste entre la textura fibrosa y ligeramente amarga de la borraja y la cremosidad dulzona del huevo resulta simplemente magistral. Así que a disfrutar, bon Appétit!