kokotxatxa
Kokotxa, cococha… ¿Cuál es la mejor manera de degustar este exquisito bocado de mar?. Una vez más en los gustos y, tal vez, en el momento está la respuesta. Rebozadas resultan un exquisito y jugoso aperitivo o entrante. En salsa, un delicado y excelente plato de pescado. Asadas a la parrilla liberan todo su sutil perfume y realzan su textura sobre un ligero aroma de carbón y brasas. En cualquier caso, es en la frescura del producto y el punto de preparación donde residen sus únicos y verdaderos secreto.


Según la Real Academia de la Lengua – Cococha (del vasco kokotxa, barbilla de la merluza): 1. f. Cada una de las protuberancias carnosas que existen en la parte baja de la cabeza de la merluza y del bacalao. Es un manjar muy apreciado.
Y, ya que técnicamente no hay nada que reprochar, sazonemos la definición con un poco de alma y fantasía. Son pequeñas, lujosas, atemporales y admiradas, como, por ejemplo, la “petite robe noire” de Coco Chanel. También ha querido el azar que atiendan, además de todas estas características, a un nombre prácticamente idéntico.
Me pregunto si la gran artista –y controvertida persona– llegó a probarlas en alguna ocasión. Si cayó prendada de su álter ego culinario y su delicado sabor. Si las disfrutaba oculta y temerosa de que alguien descubriera en ellas el meloso secreto de su nombre, infinitamente más seductor que el de Gabrielle Chasnel. Si llegó a elaborar un preciso método de corte para extraerlas en todo su esplendor con sus maravillosas tijeritas de oro, siempre colgadas de su frágil pero enérgico cuello. Si calladamente ideó y desarrollo novedosas y elegantes recetas que aún dormitan en algún cajón perdido o en alguna caja fuerte. Si su elegancia cromática –blanco, negro, plata– sirvió de fuente de  inspiración para alguna de sus colecciones. Si en su pequeño bolso –noir aussi, bien sûr– llevaba un misterioso recipiente –marcado como Nº1– en el que, entre pequeños hielos a modo de diamantes, conservaban a temperatura ideal este fastuoso regalo de los mares. Si compartió este secreto con sus también secretos amantes. Si no destilaría algo de su inspiración –y su energía– de la sutileza de este manjar. Si…
Hay tantas preguntas y una sola respuesta en forma de cualidad: la exquisitez.